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... Israel & sus paranoias ...

De fábula

De fábula Esta es la historia de un humilde pastor que tras muchos años de trabajo con sus progenitores decidió que había llegado el momento de labrarse su propia vida dentro del mundo laboral. Sus padres se dedicaban a la ganadería ovina, ya que durante siglos fue el marco óptimo para la subsistencia de las familias de la zona, y él tenía muy claro que iba a seguir sus pasos. Así durante los años de convivencia en el hogar había adquirido la experiencia necesaria para acometer tal ardua empresa sin miedo al fracaso. Sin embargo, había algo en lo más recóndito de su corazón que le inquietaba, a saber, la posibilidad de que aun logrando establecerse independientemente no llegara a los niveles de éxito de mercado de la empresa de sus padres.

El joven pastor optó por comenzar de cero pues su razonamiento era que el placer del éxito sería mucho mayor si provenía únicamente de su esfuerzo. Analizó detenidamente los elementos necesarios para un inicio de actividades dentro del mercado y se percató que era necesario comprar su propia granja. Así que decididamente empezó a buscar una granja que cubriera sus necesidades básicas y se adaptara a su escaso presupuesto. No cejó en su empeño hasta que la halló. Ahora solo le quedaba lo más importante: el ganado.
Tras haberse desprendido de la mayor parte de sus ahorros en la compra de la granja le quedaba lo suficiente para comprar una única cabeza de ganado con la que empezar la actividad comercial a pequeña escala. Así se lanzó a la adquisición de una oveja, pero no una cualquiera, ya que solo le daba para comprar una quería que fuera especial.

Por el conocimiento adquirido durante los años con sus padres sabía que la población de ganado ovino en unos 200 Km. a la redonda era de unos 25000 ejemplares distribuidos en 250 criaderos. Quizá le llevaría demasiado tiempo visitarlos todos pero esperaba haberla encontrado tras un par de visitas. De todas formas el pastor decidió sentarse a pensar en los beneficios que pretendía obtener para ver si podía cribar un poco la búsqueda pues se le antojaba una tarea demasiado abrumadora.

Sabía que de una oveja podría obtener más que de un carnero así que estadísticamente sólo debería contar la mitad de población con lo cual se reducían a unas 12500 las cabezas de ganado a examinar. Pensó en las ventajas de hacer una selección respecto a la edad ya que una oveja demasiado grande podría sufrir enfermedades mientras que una demasiado joven necesitaría mucha atención durante los primeros meses. Al final se decantó por una franja de edad media que le permitiera obtener una oveja en plena madurez. De los anales estadísticos obtuvo el porcentaje de ganado ovino en esa franja (un 7.5%) con lo cual el número de ovejas a tener en cuenta se redujo a 937. Como vio el buen resultado de profundizar en su criba pensó en qué tipo de oveja se adaptaría mejor a sus planes de mercado. Aunque en el mundo existen unos 800 tipos diferentes él buscaba una de la zona lo cual limitaba la búsqueda a 11 tipos a saber: churra, vasca, lacha, merina, gallega, manchega, ojalada, aragonesa, ripollesa, roja levantina y segureña. Por proximidad y conocimiento de la raza se decantó por la ripollesa que se caracteriza por su robustez, su capacidad de adaptación al entorno, su buena carne y su exquisita leche. Esos eran los pros. Entre los contras el más destacado era su escasez pues representaba únicamente el 0,83% del total de ganado ovino. Además dado que las ovejas acostumbran a tener una única cría (aunque a veces pueden parir hasta tres) y él veía en ella la manera de ampliar el negocio necesitaba una que no estuviera apareada así que supuso que la mitad de ellas como mínimo lo estarían. Se armó de valor para hacer los cálculos necesarios. Multiplicó y dividió por varios segundos. Miró con incredulidad el papel. Comprobó un par de veces los resultados. Los volvió a comprobar para salir del asombro ¡La criba había quedado reducida a tres unidades!

Contempló por un momento más los resultados mientras una euforia interna le invadía ¡Había conseguido reducir el campo de acción a algo mucho más abarcable! Internamente sabía que continuaba siendo una tarea dificilísima pues no sabía ni tan sólo por qué criadero empezar. Sin embargo inicialmente había 250 criaderos y el número de ovejas era de 937 por lo tanto el asunto no había cambiado, la labor sería igual de difícil porque el número de criaderos permanecía invariable. Lo único que no sabía era en cual estaría la oveja que él tanto deseaba...

Decididamente dejó atrás sus cábalas, se puso las polainas y la boina, cogió el zurrón y acomodó en él todo el dinero que poseía, se calzó las alpargatas y puso rumbo al primer criadero. La sonrisa en la cara lo delataba. Era feliz tan sólo con iniciar la búsqueda. El éxtasis, sin duda, llegaría al hallarla. El balido afirmativo le corroboraría que todo valió la pena: sentarse y calcular, detenerse y analizar. Ningún esfuerzo habría sido en vano. Solo era cuestión de tiempo y actualmente tenía todo el del mundo. Una vez resuelta esta tarea ya vería como solucionar las que fueran acaeciendo. Algo en su interior le decía que...

Todo hasta ahora había ido bien. Todo acabaría de fábula.
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5 comentarios

aZaH@rA -

Ok... com hem parlat, te doy la razón, sino buscamos, no encontramos... no caerá del cielo.

Ross =) -

Y por fin... encontro o no encontro a la oveja??

Hugs & Kisses =)

iSRaeL (el otro israel) -

mmmmm me suena algo eso, estadistica, buskeda, probabilidades... ojala fueran tan mansas como las ovejas! :P

isRa -

pozi! ... es que esta tarde estaba aburrido así que a "parabolear" un poco :D

Jared -

Te molo el rollo de la estadistica e?

En fin la busqueda de la ovejita, mi linda ovejita...

Es una buena parabola, la verdad, y me ha animado bastante, jejeje. Solo hay que pensar en el gozo de obtener la recompensa...de mientras haremos cábalas y realizaremos las búsquedas precisas.
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