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... Israel & sus paranoias ...

El adagio de mi vida amorosa

El adagio de mi vida amorosa ¡Qué maravilla es disfrutar de la música clásica! Es ciertamente increíble que una pieza musical creada siglos atrás pueda llegar a transmitir tantos sentimientos y emociones. Música hecha para conmover.
Sonatas, conciertos, sinfonías, operetas, cuartetos: todos buscan conectar con el oyente a través de unos rasgos caracterizadores.
Hace unos días tras un acontecimiento reseñable dentro de mi vida pseudoamorosa me puse a pensar sobre cual sería la banda sonora clásica de esta faceta de mi vida. El resultado no tardo en salir a la luz. Hay un tipo de composición cuyas características se solapan a la perfección con ella. Permitidme que os introduzca en el mundo del adagio.

La voz italiana “adagio” significa lento. Además denota una pieza musical de carácter triste y de enorme lentitud que debe interpretarse de manera muy expresiva. Hay númerosas variaciones del tempo llamadas: Adagio assai, Adagio di molto, Adagio cantabile, Adagio patetico, Adagio pesante, Adagio sostenuto, Adagissimo, etc.
Resultan ser monótonas y próximas al aburrimiento y sin embargo llenas de una gran carga emocional. Será por todo ello que parecen formar la sinfonía de mi vida amorosa. Si bien es cierto que en tiempos recientes hubo una ligera variación hacia tempos más rápidos la verdad es que nunca llegaron ni siquiera a ser “allegretto” ni mucho menos “allegro sostenuto”. Con la reincidencia de este tempo se atisba como imposible la presencia de un “presto” o un “molto vivace” por lo menos en los próximos movimientos.

En espera de tiempos mejores no queda otro remedio que tumbarse en la cama, colocarse los auriculares, hacer una selección de la banda sonora de mi vida y reposar tranquilamente llorando las penas al ritmo de mi adagio particular. Como dije antes la música influye en nosotros y hay ocasiones en las que no deseamos que la música nos anime sino que debemos dejar que la música nos deprima, llegue al fondo de nuestro ser, toque lo más recóndito y de ahí afloren nuestros sentimientos más ocultos, algunos de los cuales ni siquiera conocíamos.

No me gustaría acabar sin antes hacer una recomendación para cuando os sintais así: atenuad la luz de la habitación, poneos cómodos, buscad un adagio acorde y dejaos transportar. Dejad que fluya el torrente de emociones que hasta ahora habéis querido mantener bajo control.
Entre las piezas favoritas y conocidísimas que harán su efecto podéis contar con el Adagio de Albinoni, o el Adagio for strings de Barber así como el Adagio sostenuto de la Sonata del Claro de Luna de Beethoven.
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4 comentarios

isRa -

Jared tienes razon ... en que a veces seleccionamos la música de acuerdo a nuestro estado emocional ... sin embargo en otras ocasiones decimos: tengo que animarme (como si nos obligaramos) y nos ponemos justo el estilo para ello.

Yo quería con mi artículo aprovechar para realzar justo lo contrario: sentirse triste por algo no siempre es malo y no es siempre algo que debamos superar a toda costa.
De ahi nos convertimos, sobretodo los hombres, en máquinas a las que les cuesta horrores expresar sentimientos.

Ausa: totalmente de acuerdo en que la música es ese amigo que no tenemos. Respecto a los niveles de recepción: cuantas veces hemos escuchado una canción en cuya letra no hemos reparado y de repente un día ¡zas! Resulta que esta hablando de nuestros problemas actuales. Esa sensación de complicidad con una canción es genial.

Saludos

Ausa -

A veces la música es como ese amigo que no tenemos. En los momentos tristes consigue ponerse en nuestro lugar y parece que nos entiende, nos sentimos identificados con lo que dice y hace sentir. Parece que ella también sufre lo que estamos sufriendo. Y lo mejor es que no solo es en los momentos tristes, sino en todo momento seguramente podríamos encontrar algún tipo de música en la que nos sentiríamos identificados.
También pienso que hay diferentes niveles de sentimiento de la percepción de una canción, y eso depende de lo receptivos que seamos, y de lo dispuestos que estemos a abrirle nuestro interior más profundo.

Jared -

En general suele ocurrir que cuanto mas melancolia se lleva dentro mas musica melancolica se quiere escuchar. Seria digno de un estudio.

La mejor de la musica clasica para mi es que es un producto trabajado y no prefabricado, lo cual en estos mundos que nos ha tocado vivir musicalmente hablando no deja de ser importante.

Larga vida a tu blog y a la musica clasica Isra!

aZaH@rA -

No se porque pero a mi me pasa tambien... cuando estoy melancólica o de bajón o... cualquier circunstancia no precisamente alegre me pongo música "no alegre"... me gusta meterme en mi 'deprimente' mundo (en ese instante) y que nadie me moleste.
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